Compraventa Mercantil

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Compraventa mercantil

Compraventa mercantil en la Enciclopedia Jurídica Omeba

Véase:

Definición y Carácteres de Compraventa Mercantil en Derecho Mexicano

Concepto de Compraventa Mercantil que proporciona el Diccionario Jurídico Mexicano (1994), de la Suprema Corte de Justicia de la Nación: (escrito por José María Abascal Zamora) El Código de Comercio no define la compraventa por lo que hay que recurrir a la que da el artículo 2248 del Código Civil para el Distrito Federal, según el cual «habrá compraventa cuando uno de los contratantes se obliga a transferir la propiedad de una cosa o de un derecho (mexicano), y el otro, a su vez, se obliga a pagar por ello un precio cierto y en dinero». (…)

Más sobre el Significado de Compraventa Mercantil

A la compraventa comercial se refiere el artículo 371 del Código de Comercio, para el que son mercantiles todas las que se hagan con el objeto directo y preferente de traficar. Dicho precepto recoge el concepto que establece el artículo 75 fracciones I y II de dicho Código de Comercio, que atribuye carácter comercial a todas las adquisiciones, enajenaciones y alquileres verificados con propósito de especulación comercial respecto de bienes muebles, sea en estado natural, sea después de trabajados o labrados; así como a las compras y ventas de bienes inmuebles, cuando se hagan con dicho propósito de especulación comercial. El propósito de especulación comercial debe ser el principal y existir en el momento de celebrarse el contrato. Así, si compro un automóvil para mi uso personal, el hecho de que escoja uno de un modelo y marca determinada, con miras a tener un coche «más comercial» cuando me deshaga de él, no califica de mercantil mi adquisición. Como tampoco lo sería si comprado el vehículo y sin haberlo usado aún, recibiera una buena oferta y me decidiera a venderlo, obteniendo una ganancia. Esta última venta será comercial, pero no la primera operación, porque entonces no había en mí la intención o ánimo de especular. El resultado final del negocio no influye en la calificación de la comerciabilidad de la compraventa. Así, si el automóvil de mi ejemplo lo adquirí para usarlo y, pasado el tiempo lo vendo haciéndome de una ganancia, esta circunstancia no convertirá en mercantil la compraventa. Viceversa, si adquirí el bien con el ánimo de especular y, no obstante ello, me veo obligado a venderlo con pérdida, la compraventa es comercial, porque así correspondería a la intención que tuve al realizarla. Salvo que el adquirente sea comerciante en sentido jurídico (por ejemplo: un industrial que adquiere materia prima, la transforma y vende), no será compraventa mercantil la que se haga de bienes que se adquieren para lucrar con ellos una vez transformados. Por ejemplo: un pintor, respecto de las lonas, marcos, aceites y pinturas que adquiere para el desempeño de su arte. Pero no hace desaparecer el carácter de mercantil la circunstancia de que los bienes sufran una cierta elaboración, en tanto que el ánimo principal sea lucrar con la reventa o posterior alquiler y no con el trabajo de transformación. Por ejemplo: un comerciante que adquiere papel para venderlo, lo corta e, incluso, le imprime alguna marca.

Desarrollo

La intención de especular se presume en quien es comerciante, en tanto que debe probarse respecto del que no tiene esa calidad. Pero el artículo 76 Código de Comercio, contiene una excepción a la regla anterior, cuando dice que no son actos de comercio la compra de artículos o mercaderías que para uso o consumo o los de su familia, hagan los comerciantes. Son comerciales, sin importar la intención con que se realicen, ni la calidad de las partes, las compraventas que tengan por objeto cosas mercantiles, entendiéndose por tales los titulosvalor (Código de Comercio artículo 75, fracción. III y Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito, artículo 1°), las negociaciones mercantiles o empresas (Código de Comercio artículo 75, fracciones VI a XI y Ley de Navegación y Comercio Marítimo, artículo 129), los buques (Código de Comercio artículo 75, fracción. XV, y Ley de Navegación y Comercio Marítimo, artículos 110 y 114), y las marcas, avisos y nombres comerciales, si bien éstos constituyen derechos y no cosas propiamente dichas. Para calificar la comerciabilidad de una compraventa no es válido recurrir al concepto de mercancía, debido a la relatividad del mismo, ya que un mismo bien será mercancía para el comerciante que especula con él y no lo será para el comprador que lo necesita para su uso o consumo. Salvo la excepción arriba indicada (artículo 76 Código de Comercio), son comerciales todas las compraventas en que intervengan uno o varios comerciantes, de acuerdo con las disposiciones del artículo 75 Código de Comercio, fracciones XX y XXI. Un caso especial de venta mercantil es la que el propietario o el cultivador hagan de los productos de su finca o de su cultivo (artículo 75, fracción XXII Código de Comercio). Lo anterior se afirma aunque entre nuestra doctrina haya discrepancia. No es este el lugar para discutirlo, basta señalar que aceptan la solución legislativa Mantilla Molina, Cervantes Ahumada, Pina Vara y Tena. Se muestran en contra Jorge Barrera Graf y.Joaquín Rodríguez y Rodríguez.

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Como es a través de la compraventa que solemos adquirir la mayoría de los bienes que necesitamos para usarlos o consumirlos, y como la mayoría de estas operaciones las realizamos con comerciantes, es lógico que sea abundante el número de compraventas mixtas o unilateralmente mercantiles. Respecto de este tipo de operaciones, quien adquiere con calidad de consumidor queda protegido por las disposiciones de la Ley Federal de Protección al Consumidor, sin importar que el acto sea o no comercial para el adquirente. La compraventa mercantil tiene, en general, las mismas características que la civil. Es un contrato sinalagmático, oneroso, conmutativo (a excepción de la compra de esperanza, que es aleatorio) consensual si se trata de muebles y formal de inmuebles. Su reglamentación en el Código de Comercio, no se justifica; en este ordenamiento se encuentra una serie aislada de disposiciones que en parte coinciden y en parte difieren de las del Código Civil para el Distrito Federal, lo que produce confusión e inseguridad. De modo que la compraventa mercantil está regida por el Código Civil para el Distrito Federal, con las excepciones que paso a señalar, únicas a las que haré referencia, por no ser aquí el lugar para estudiar la reglamentación de este contrato. Cuando en una compraventa se concede crédito al consumidor, el proveedor está obligado a informar de modo previo a su cliente sobre el precio de contado, el monto de los intereses y la tasa a que éstos se calculan, el total de los intereses a pagar, el monto y detalle de cualquier cargo si lo hubiere, el número de pagos a realizar, su periodicidad, la cantidad total a pagar por dicho bien, el derecho que tiene a liquidar anticipadamente el crédito con la consiguiente reducción de los intereses y la fecha en que será entregado el bien. Deberá entregarse al consumidor copia del contrato con el nombre y firma autorizada del proveedor, o de la persona con facultades para obligarlo. Los datos arriba señalados en la copia que se entregue al consumidor, deben constar con claridad (artículo 20 Ley Federal de Protección al Consumidor).

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Los intereses deben calcularse sobre el precio de contado, deduciendo el enganche que haya recibido el proveedor. Sólo se causarán sobre saldos insolutos, debiendo cobrarse por periodos vencidos; no por adelantado. No podrán capitalizarse los intereses no pagados, ni cobrarse intereses sobre éstos. La Secretaría de Comercio y Fomento Industrial tiene facultades para fijar las tasas máximas de interés y los cargos máximos adicionales que puedan hacerse al consumidor, tales como gastos de investigación, cobranzas, quebrantos (sic) derivados de cuentas incobrables y de administración del crédito. Fijación que la Secretaría podrá hacer mediante disposiciones generales que publique en el Diario Oficial y en un periódico de los de mayor circulación. En caso de que la Secretaría omita determinar una tasa máxima de intereses, no podrán estipularse tasas superiores a las autorizadas por el Banco de México para los préstamos que otorguen las sociedades nacionales de crédito, durante el periodo del crédito. Los intereses moratorios no podrán exceder a los fijados por la Secretaría, y si esta última ha sido omisa, del 25% de los estipulados (Ley Federal de Protección al Consumidor artículos 21 a 25). Tanto si se trata de artículos con precio legalmente autorizado, como, en su caso, del estipulado, los pagos hechos en exceso de dicho precio son recuperables por el comprador, y causarán al máximo de los intereses moratorios (artículo 30 Ley Federal de Protección al Consumidor). La Ley Federal de Protección al Consumidor, en su artículo 46, califica de venta a domicilio, la que se propone a una persona física en el lugar donde habite en forma permanente o transitoria o en el de su trabajo, con exclusión de la que se haga de bienes perecederos recibidos por el consumidor y pagados de contado. Exige, en su artículo 47, que se hagan constar en contrato escrito que debe contener el nombre y dirección del proveedor y de su empleado vendedor, en su caso; el registro federal de causantes del proveedor y de su empleado vendedor, en su caso; el nombre y dirección del consumidor; la designación precisa de la naturaleza y características de los bienes o servicios contratados; las condiciones de ejecución del contrato y los datos relativos al precio de contado del bien de que se trate y todos los datos relativos a la compraventa a crédito a que ya me he referido, así como la facultad que tiene el consumidor para revocar el consentimiento, cosa que puede hacer dentro de los 5 días hábiles contados a partir de su firma. La revocación deberá hacerse mediante aviso entregado personalmente al agente en su caso, o bien remitido por correo certificado con acuse de recibo o por otro medio fehaciente, quedando, por este hecho, sin efecto la operación. Los vendederos que realicen ventas a domicilio, deberán acreditar la representación que tienen de sus principales, mediante la presentación de credenciales que estos últimos expidan al efecto. Por lo que ve a la entrega de la cosa o cosas vendidas, el artículo 375 Código de Comercio dispone que si se ha pactado en cantidad y plazo determinados, el comprador no estará obligado a recibirlas fuera de ellos; pero si aceptare entregas parciales, quedará consumada la venta en lo que a éstas se refiere.

Además

Según los artículos 379 y 380 Código de Comercio, si no se hubiere fijado plazo para su entrega, el vendedor deberá tener a disposición del comprador las mercancías vendidas, dentro de las 24 horas siguientes al contrato. El comprador deberá pagar el precio en los términos y plazos convenidos. A falta de convenio, lo deberá pagar de contado. Las cantidades que con el carácter de arras se entreguen en las ventas mercantiles, se reputarán dadas a cuenta del precio (artículo 381 Código de Comercio). Por último, las ventas mercantiles no se rescindirán por causa de lesión; pero al perjudicado, además de la acción criminal que le competa, le asistirá la de daños y perjuicios contra el contratante que hubiese procedido con dolo, con malicia en el contrato o en su cumplimiento (artículo 385 Código de Comercio). En caso de rescisión, vendedor y comprador deben restituirse mutuamente las prestaciones que se hubieren hecho. El vendedor que hubiere entregado la cosa tendrá derecho a exigir por el uso de ella el pago de un alquiler o renta y el de una indemnización por el deterioro que haya sufrido tanto el alquiler o la renta, cuanto la indemnización, serán fijados por las partes hasta el momento de pactarse la rescisión voluntaria, o, a falta de acuerdo, por peritos designados administrativa o judicialmente, según fuere la situación. El comprador que haya pagado parte del precio tiene derecho a los intereses de la cantidad que entregó, computados conforme a la tasa que autorice, con carácter general, la Secretaría de Comercio. A falta de determinación por la dependencia señalada, los intereses serán computados a la misma tasa con que se pactaron para su pago al vendedor. Cualquier estipulación, costumbre, práctica o uso en contrario serán ilícitos y no producirán efecto alguno (artículo 28 Ley Federal de Protección al Consumidor). Cuando se demande la rescisión o cumplimiento por mora del comprador de un contrato de compraventa a plazo respecto del cual se haya cubierto más de la mitad del precio, el consumidor podrá optar por la rescisión en los términos arriba indicados, o por el pago del adeudo vencido más las costas y gastos judiciales (Ley Federal de Protección al Consumidor, artículo 29).

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El consumidor puede optar por pedir la rescisión o la reducción del precio y en cualquier caso la indemnización por daños y perjuicios cuando la cosa objeto del contrato tenga defectos o vicios que la hagan impropia para los usos a que habitualmente se destine o que disminuyan de tal modo su calidad o la posibilidad de su uso, que de haberlos conocido el consumidor no la habría adquirido o habría dado menos precio por ella. Estas acciones se extinguen a los seis meses, contados desde la entrega del bien, salvo que la legislación común señale un plazo mayor (artículo 31 Ley Federal de Protección al Consumidor). También los consumidores tendrán derecho a la reposición del producto, a la bonificación o devolución de la cantidad pagada en exceso, cuando, considerados los límites de tolerancia permitidos, el contenido neto, de un producto sea inferior al que debiera ser o la cantidad de que se trate sea menor a la indicada en el envase o empaque y cuando el consumidor advierta que algún instrumento empleado para su medición opera o ha sido utilizado en su perjuicio, fuera de los límites de tolerancia fijados por la Secretaría de Comercio. En estos casos, la reclamación deberá presentarse al proveedor, dentro de los diez días hábiles siguientes a la fecha de haber recibido el producto o aquella en que se advierta la deficiencia de la medición o del instrumento empleado para ella. El proveedor deberá satisfacer la reclamación dentro de un plazo de 15 días (artículo 31 Ley Federal de Protección al Consumidor). Los consumidores tendrán derecho (mexicano), asimismo a la indemnización por los daños y perjuicios ocasionados, y además, a la reparación gratuita del bien, cuando ello no sea posible, a su reposición o, de no ser posible la una ni la otra, a la devolución de la cantidad pagada: cuando los productos sujetos a normas de calidad de cumplimiento obligatorio, o que ostenten la contraseña oficial de conformidad con ella, no cumplan las especificaciones correspondientes; cuando los materiales, elementos, sustancias o ingredientes que constituyan o integren los productos no correspondan a las especificaciones que ostenten; cuando la ley de los metales de los artículos de joyería u orfebrería sea inferior a la que en ellos indique; cuando el producto se hubiere adquirido con determinada garantía y, dentro del lapso de ella, se pusiera de manifiesto la deficiencia de la calidad o propiedad garantizada que se hubiere utilizado en condiciones normales; cuando cualquier producto, por sus deficiencias de fabricación, elaboración, estructura, calidad o condiciones sanitarias, en su caso, no sea apto para el uso al cual está destinado; y cuando proveedor y consumidor hubiesen convenido que los productos objeto de la operación debieran reunir determinadas especificaciones que no se cumplieron. La reclamación debe presentarse al vendedor o al fabricante, dentro de los dos meses que sigan a la fecha de recepción del producto, salvo que al hacerse la venta se hubiese determinado un lapso de garantía que fuere mayor. El vendedor o el fabricante deberán satisfacer toda reclamación fundada dentro de los treinta días siguientes a la fecha en que les fue presentada, salvo que sea estrictamente necesario un plazo mayor (artículos 33 y 34 Ley Federal de Protección al Consumidor).

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Pasando a referirme a las compraventas especiales, encuentro que tanto el Código de Comercio, como el Código Civil para el Distrito Federal, regulan la compraventa sobre muestras o calidades determinadas y conocidas, que se tendrán por perfeccionadas por el solo consentimiento de las partes. El artículo 373 que se refiere a la compraventa sobre muestras o calidades de mercancías determinadas y conocidas en el comercio, contiene una diferencia respecto del artículo 2258 Código Civil para el Distrito Federal, ya que, en caso de desavenencia, mientras que de acuerdo con el Código de Comercio, ésta se resolverá por el dictamen de dos comerciantes, nombrados uno por cada parte y un tercero para el caso de discordia, según la fórmula del Código Civil para el Distrito Federal, quienes resolverán la diferencia serán peritos. El artículo 374 Código de Comercio, que se refiere a las ventas de cosas que se acostumbran ver, gustar, pesar o medir, determina que cuando el objeto de las compraventas sean mercancías que no hayan sido vistas por el comprador, ni pueden clasificarse por calidad determinada conocida en el comercio, el contrato no se tendrá por perfeccionado mientras el comprador no las examine y acepte. El tráfico marítimo ha creado compraventas sujetas a modalidades especiales, que son usuales en el comercio internacional. Estas operaciones están reguladas, en nuestro derecho (mexicano), por la Ley de Navegación y Comercio Marítimo. Regulación que recoge usos y prácticas internacionales, que han sido codificadas por la Cámara de Comercio Internacional, en las reglas y usos uniformes relativos a los créditos documentarios y en los incoterms. En primer lugar, tenemos las ventas, sobre documentos, en las cuales el vendedor cumplirá su obligación de entrega de la cosa, remitiendo al comprador en la forma pactada o usual, los títulos representativos de ella (conocimiento de embarque, carta de porte, póliza de fletamento) y los demás documentos indicados en el contrato o establecidos por los usos (factura, documentos aduaneros, póliza de seguro, etcétera). El comprador deberá hacer el pago contra la entrega de los documentos, quedando a salvo sus acciones en relación con la calidad o el estado de la cosa comprada (artículos 210 y 211 Ley de Navegación y Comercio Marítimo).

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La compraventa sobre documentos es una modalidad que puede aplicarse a cualquiera de las compraventas a que adelante me refiero. Con frecuencia implica la intervención de bancos por medio de los cuales se hace la entrega de los documentos y el pago de la operación. En la venta libre a bordo (LAB) o (FOB), dice el artículo 213 Ley de Navegación y Comercio Marítimo, la cosa vendida deberá entregarse para su transportación a bordo del buque, en el lugar y tiempo convenidos. Desde el momento de la entrega, la responsabilidad de los riesgos se transmitirá al comprador. Según el artículo 214 Ley de Navegación y Comercio Marítimo, en la venta LAB, el precio de la cosa comprenderá todos los gastos, impuestos y derechos que se causen hasta el momento de su entrega a bordo. Esta modalidad de la compraventa FOB ha sido acogida por nuestro comercio interno y es usual que se pacten precios LAB o FOB en Hermosillo, Veracruz, etcétera, en cuyo caso debe entenderse que el vendedor cumple al entregar la cosa vendida al transportista. Similar a la venta libre a bordo es la venta al costado del buque (CB o FAS), con la salvedad de que el vendedor cumplirá su obligación de entrega de las mercancías al colocarlas en el muelle, al costado del buque, y desde ese momento operará la transmisión de la responsabilidad en los riesgos del comprador (artículo 215 Ley de Navegación y Comercio Marítimo). Otra modalidad se encuentra en la compraventa costo, seguro flete (CSF, CIF o CAF), en la cual el precio comprenderá el valor de la cosa más el importe de las primas del seguro y el importe de los fletes hasta el lugar convenido para que la mercancía sea recibida por el comprador (artículo 216, Ley de Navegación y Comercio Marítimo). El vendedor estará obligado a contratar el transporte en los términos convenidos, a pagar los fletes y a obtener del porteador el conocimiento de embarque correspondiente. Deberá contratar y pagar, a favor del comprador o de la persona que éste indique, la prima del seguro sobre las cosas vendidas, el cual deberá cubrir los riesgos convenidos o los usuales, y deberá obtener del asegurado la póliza y el certificado correspondiente. Deberá, igualmente, entregar los documentos al comprador o a la persona que él indique (artículo 217 Ley de Navegación y Comercio Marítimo).

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En la compraventa CIF, dice el artículo 218 Ley de Navegación y Comercio Marítimo, la responsabilidad de los riesgos se transmitirá al comprador desde el momento en que la cosa sea entregada al porteador y desde ese momento deberá iniciarse la vigencia del seguro. Si el vendedor CIF no contratare el seguro en los términos convenidos o usuales responderá ante el comprador como hubiere respondido el asegurador. En este caso, el comprador podrá contratar directamente el seguro, y, aunque no lo contratare, tendrá derecho a deducir el importe de la prima del precio de la compra, o a exigir su devolución (artículo 219 Ley de Navegación y Comercio Marítimo). Por último, tenemos las ventas costo y flete (CF), a las cuales se aplicarán las disposiciones de la venta CIF, con excepción de lo relativo al seguro (artículo 220 Ley de Navegación y Comercio Marítimo). A todas estas compraventas especiales, les es aplicable la disposición del artículo 221 Ley de Navegación y Comercio Marítimo, según la cual el comprador que recibiera las cosas empacadas o embaladas, podrá reclamar defectos de cantidad o calidad de las mercancías, o sus vicios, dentro de los ocho días siguientes al de su recepción. Por último, es oportuno mencionar que, en materia de compraventa mercantil internacional, en abril de 1980, se aprobó en Viena la Convención sobre Contratos de Compraventa Internacional, en la que México estuvo presente pero que, sin embargo, hasta la fecha no ha ratificado (Barrera Graf, páginas 861-862).

Recursos

Véase También

Bibliografía

Barrera Graf, Jorge, «Derecho mercantil», Introducción al derecho mexicano, México, UNAM, 1981, tomo II; Cervantes Ahumada, Raúl, Derecho mercantil, México, Editorial Herrero, 1975; Díaz Bravo, Arturo, Contratos mercantiles, México, Harla, 1983; Mantilla Molina, Roberto L., Derecho mercantil; 18ª edición, México, Porrúa, 1979; Pina Vara, Rafael de, Elementos de derecho mercantil mexicano; 13ª edición, México, Porrúa, 1981; Puente, Arturo y Calvo Marroquín, Octavio, Derecho mercantil; 9ª edición, México, Editorial Banca y Comercio, 1959; Rodríguez y Rodríguez, Joaquín, Curso de derecho mercantil; 3ª edición, México, Porrúa, 1957, tomo II; Tena, Felipe de Jesús, Derecho mercantil mexicano; 7ª edición México, Porrúa, 1974; Vázquez del Mercado, Oscar, Contratos mercantiles, México, Porrúa, 1982.

Recursos

Véase también

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