Tercero Perjudicado

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Tercero Perjudicado en México en México

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Tercero perjudicado en la Doctrina Mexicana

El tercero perjudicado es quien, en términos generales, resulta beneficiado con el acto que el quejoso impugna en el juicio de amparo y tiene, por lo mismo, interés en que tal acto subsista y no se destruido por la sentencia que en el mencionado juicio se pronuncie. Por ello debe ser llamado a dicho juicio y tener en éste la oportunidad de probar y alegar en su favor. Podría decirse que hace causa común con la autoridad responsable, que también se empeña en que el acto que de ella se combate quede en pie.

Libro fuente de la Definición anterior

Manual del Juicio de Amparo

Su Autor:

Suprema Corte de Justicia de la Nación SCJN

Definición y Carácteres de Tercero Perjudicado en Derecho Mexicano

Concepto de Tercero Perjudicado que proporciona el Diccionario Jurídico Mexicano (1994), de la Suprema Corte de Justicia de la Nación: (escrito por Santiago Barajas Montes de Oca) Persona física o moral a la que se da el carácter de posible afectado en un juicio promovido para solicitar la protección de garantías constitucionales y a quien se emplaza para que comparezca, si lo desea, a manifestar su interés en el mismo. Requisito formal de toda demanda de amparo, necesario para proceder a su tramitación. La Ley Amparo dispone en los artículos 116 y 166, respectivamente, que toda demanda de amparo deberá formularse por escrito, en el que se expresará: 1° «El nombre y domicilio del quejoso y de quien promueve en su nombre»; 2° «El nombre y domicilio del tercero perjudicado»; 3° «La autoridad o autoridades responsables»; 4° La ley o acto reclamados, y 5° Los preceptos constitucionales cuya violación se reclame y el concepto de los mismos. En consecuencia el tercero perjudicado es parte en un juicio de amparo y puede intervenir con ese carácter: a) «cuando el acto reclamado emane de un juicio o controversia que no sea del orden penal»; b) «cuando el amparo sea promovido por persona extraña al procedimiento»; c) «el ofendido o las personas que, conforme a la ley, tengan derecho a la reparación del daño o a exigir la responsabilidad civil proveniente de la comisión de un delito», y d) «la persona o personas que hayan gestionado en su favor el acto contra el que se pide amparo, cuando se trate de providencias dictadas por autoridades distintas de la judicial o del trabajo» (artículo 5° Ley Amparo).

Más sobre el Significado de Tercero Perjudicado

El tercero perjudicado aparece siendo parte de un juicio de amparo, por primera vez, en el Código Federal de Procedimientos Civiles promulgado el año de 1897, pues las leyes relativas al amparo, orgánicas de los preceptos constitucionales respectivos, dictadas en los años de 1861, 1869 y 1882, ninguna referencia habían hecho ha dichos terceros. En este código, aunque en forma imperfecta, pero definida, fueron señaladas las personas que podían estimarse, para los efectos de un juicio, terceros perjudicados, concretándose entonces a la parte contraria de un agraviado en cualquier proceso de naturaleza civil. Fue años más tarde, en el Código Federal de Procedimientos Civiles de 1909, donde quedaron fijados con precisión quienes podían ser reputados terceros perjudicados en un juicio de amparo, al indicarse en el artículo 672 de dicho ordenamiento que: «la persona que se hubiere constituido en parte civil en el proceso en que se haya dictado la resolución reclamada, y solamente en cuanto ésta perjudique sus intereses de carácter civil, podrá intervenir como tercero perjudicado»; siendo hasta la Ley Amparo 1919, cuando ya aparece en el juicio de amparo el tercero perjudicado, a quien se llamó en dicha ley «tercero interesado» siguiendo la técnica jurídica de la época, pero al que se otorgaron iguales derechos e idénticas condiciones de participación contenidos en la ley vigente. En el amparo actual se han precisado algunas distinciones, porque en materia civil, mercantil o del trabajo, es fácil establecer la personalidad con la que hayan actuado en el juicio del cual derive el acto reclamado; no así en materia administrativa o penal. En aquellos amparos el actor, el demandado o el tercerista ostentan siempre y para todos los efectos legales la calidad de terceros y son llamados a juicio si tienen algún interés particular que deba ser tomado en consideración antes de ser adoptada cualquier resolución por el tribunal supremo. En materia administrativa o penal se estima tercero perjudicado a la persona que haya realizado cualquier gestión ante una autoridad competente. En el primer caso en favor del acto o actos que se reclaman. En lo penal, cuando el ofendido o las personas que conforme a la ley tengan derecho a la reparación del daño o a exigir responsabilidad civil proveniente de la comisión de un delito, serán los que figuren como terceros perjudicados en el juicio respectivo, y a ellos se les dará a conocer la demanda interpuesta. Examinemos los criterios de nuestro alto tribunal en cada una de estas materias.

Desarrollo

En materia administrativa ha indicado la segunda sala de la Suprema Corte de Justicia que es tercero perjudicado quien haya gestionado en su favor el acto que se reclama; pero tiene asimismo esta calidad la persona que, si bien no gestionó en su propio beneficio el acto combatido, intervino como contra parte del agraviado en el procedimiento que procedió al acto que fue impugnado, siempre que dicho procedimiento se haya desenvuelto en forma de juicio ante la autoridad responsable. Por otra parte, a agregado, dado los términos del artículo 14 constitucional, los anteriores supuestos no agotan todos los casos en que debe reconocérsele a una persona la calidad de tercero perjudicado, pues para tal reconocimiento se requeriría que la misma persona fuera titular de un derecho protegido por la ley, del cual resultará privada; o que se viera afectado o menoscabado, por virtud de la insubsistencia del acto reclamado que traiga consigo la concesión del amparo, sin que baste, por tanto, que quién se dice tercero sufra, con ocasión del otorgamiento de la protección federal, perjuicio en sus intereses económicos (Apéndice de 1975, tesis 536, segunda parte, página 888).

Más Detalles

Para la tercera sala deben considerarse terceros perjudicados todos los que tengan derechos opuestos a los del quejoso e interés, por lo mismo, en que subsista el acto reclamado, pues de otro modo se les privaría de la oportunidad de defender las prerrogativas que pudiera proporcionarles el acto o resolución motivo de la violación alegada. Por esta razón, se agrega, aun cuando no se hayan apersonado con ese carácter en el juicio de amparo, tal hecho no les priva ni de su personalidad ni de poder reclamar toda providencia que, en su sentir, constituya exceso o defecto en la ejecución de la sentencia que concedió la protección federal (Apéndice de 1975, tesis 390, cuarta parte, página 116). En tesis relacionada ha indicado esta sala que: «no basta para tener como tercer perjudicado en el juicio de amparo a determinada persona, el que el mismo promovente lo designe como tal; porque en el juicio de garantías las partes tienen el derecho de intervenir, en virtud de una disposición de la ley, que no puede ser derogada (en el caso de una norma, cuando se suprime una parte; si se elimina en su totalidad es una ley abrogada; véase abrogación o abrogatio) por la voluntad de las mismas partes» (Apéndice de 1975, cuarta parte, página 116).

Más Detalles

En la primera sala se ha estimado que incumbe exclusivamente al Ministerio Público y por tanto sólo él tiene interés legal en que subsista o no el auto en el que se declara que no hay delito que perseguir, por lo cual es indebido tener como tercero perjudicado al acusador del denunciante en el amparo que se pida contra la revocación del auto que declare que no hay delito que perseguir. De ahí que únicamente encontramos con relación a los terceros perjudicados la siguiente tesis: «Si el juez de distrito admite como tercer perjudicado al acusador o denunciante de un delito en el caso en el que no debe tener aquel carácter conforme a la ley de amparo, y habiéndose concedido la protección de la Justicia Federal al quejoso, el tercero perjudicado interpone el recurso de revisión, que es admitido por el Presidente de la Suprema Corte, la Sala que conoce de la revisión debe tener por no interpuesto el recurso» (Apéndice de 1975, tesis 279, segunda parte, página 602). Por otro lado, en general, la primera sala ha admitido la calidad de terceros perjudicados a todas aquellas personas incluidas en el inciso b) de la fracción III del artículo 5° de la Ley Amparo, aunque la posición que ha adoptado ha sido muy criticada, por estimarse que se deja en situación de indefensión a los acusados o procesados en multitud de actos procesales en los que debe admitírseles como tales. Apuntamos esta objeción únicamente para aquellas personas que deseen mayor información sobre el particular.

Además

Por su parte la cuarta sala ha ajustado su criterio al sustentado por el pleno de la Suprema Corte de Justicia, en el sentido de que deben tenerse como terceros perjudicados, en stricto sensu, al actor y al demandado en el juicio de donde se deriva el acto reclamado. El tercerista puede actuar con tal calidad cuando su intervención haya sido manifiesta y el laudo pronunciado por una junta de conciliación y arbitraje le traiga un perjuicio personal y directo. Por esta razón la única tesis de jurisprudencia que se consigna en el multicitado Apéndice a que hemos hecho mérito, está dirigida al tercero extraño en el conflicto, a quien trate de obligarse a cumplir un laudo que no haya sido dictado en su contra, pues en estos casos se le ha concedido intervención para justificar su derecho (Apéndice de 1975, quinta parte, tesis 26, página 40).

Más Detalles

Recientes modificaciones a la Ley Amparo nos obligan a una consideración final. Los artículos 167 y 168 de la misma se reformaron para establecer, en el primero, la exhibición de copias de una demanda de amparo para llevar a cabo el emplazamiento del tercero perjudicado, copias que la autoridad responsable mandará entregar a fin de que éste disponga de un término de diez días para comparecer, ya sea ante la Suprema Corte de Justicia o ante el Tribunal Colegiado de Circuito, según el caso, a defender sus derechos; y en el segundo el procedimiento a seguir en caso de no exhibirse dichas copias, particularmente en los asuntos del orden penal, procedimiento que de acuerdo con la redacción anterior de dichos artículos, había resultado complicado y demoraba tanto el emplazamiento como las manifestaciones que dicho tercero perjudicado pudiera hacer en defensa de sus intereses. Las reformas contienen un doble objetivo: uno, reducir los términos de exhibición de las copias a tres días en lugar de cinco, otro, dar oportunidad tanto al tercero perjudicado como al Ministerio Público, para formular alegaciones con toda oportunidad, particularmente por la circunstancia de que en los casos en que se producía una ampliación a la demanda, por regla general se estimaba ya notificado y emplazado al tercero y consecuentemente se le consideraba pendiente del juicio de amparo, no corriéndole traslado con la ampliación. Como tal situación daba motivo para la reposición del procedimiento, con el objeto de agilizar la tramitación respectiva hubo necesidad de introducir modificaciones a la ley, para evitar el fárrago de las disposiciones anteriores y facilitar al tercero perjudicado el conocimiento de todas las instancias del juicio.

Concepto de Tercero Perjudicado en Derecho Agrario

En este contexto del Derecho mexicano, una definición de Tercero Perjudicado podría ser la siguiente: Persona física o moral a la que se da el carácter de posible afectado en un juicio de amparo promovido para solicitar la protección constitucional y a quien se emplaza para que comparezca, a manifestar su interés jurídico y alegar lo que a su derecho convenga. Es requisito formal de la demanda de amparo señalar al tercero perjudicado. Pueden intervenir con el carácter de tercero perjudicado:

• La contraparte del agraviado;

• La victima u ofendido, o las personas que tengan derecho a la reparación del daño, y

• La persona o personas que hayan gestionado en su favor el acto contra el que se pide amparo.

Esta figura se mencionaba en la anterior Ley de Amparo, la cual se sigue aplicando en los asuntos en trámite al momento de que entró en vigencia la nueva Ley de Amparo.

Recursos

Véase También

Bibliografía

Burgoa, Ignacio, El juicio de amparo; 9ª edición, México, Porrúa, 1973; Castro, Juventino V., Hacia el amparo evolucionado, México, Porrúa, 1971; Fix-Zamudio, Héctor, El juicio de amparo, México, Porrúa, 1964; Pallares, Jacinto, El Poder Judicial o Tratado de la organización y competencia de los tribunales de la República mexicana, México, Imprenta del Comercio, 1874; Tena Ramírez, Felipe, «El amparo de estricto derecho. Orígenes, expansión, inconvenientes», Revista de la Facultad de Derecho de México, México, número 13, enero-marzo de 1954.

Recursos

Véase también (en general)

Bibliografía de Derecho Constitucional

  • Luis Recasens Siches, Tratado general de filosofía del Derecho
  • Felipe Tena Ramírez, Derecho constitucional mexicano
  • Jorge Carpizo McGregor, La Constitución mexicana de 1917

Suprema Corte de Justicia de la Nación SCJN

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